Ella llega y prepara comida. Últimamente está distraída.
Intenté llamarla porque cancelaron su clase, pero su celular
está apagado, al parecer olvidó el cargador en la casa de su amiga.
Se sienta en la barra con la comida en el plato, observa la
estufa y permanece así un tiempo, después come todo en ocho minutos.
Enciende la computadora. Comienza a gustarle
un ritmo o eso parece ya que le hace segunda voz a los Red Hot, sube el volumen.
Abre un programa y empieza a trazar un rostro hecho de puras palabras.
Encuentra unos vídeos, parece que son de ellos; ¡Cómo los quiere! ni siquiera
ella tiene una idea de cuánto. Se queda embelesada en la pantalla, ya no veo
que ve, pero casi llora.
De la nada la música se detiene, se estampa en la pared y
cae todo ritmo. Ella se levanta despistada y comienza a buscar en unas cajas.
Conecta un cargador que es de su hermana no presente en el momento del ilícito.
Camina hacia la mesa, se detiene en seco, voltea con expresión de sorpresa y
corre a su cama. Debajo de telas de tul y estuches encuentra un cuaderno y una
pluma. Vuelve a correr al sillón, se avienta, abre la cortina, abre la ventana
y quizá también la esperanza.
Tal parece que me quede dormida, reacciono y la veo. Se
dirige a la cocina, enciende la estufa y se sienta en la barra otra vez.
Observa algo, comprueba algo.
El cuaderno me estorba y tiene garabatos.
13 de junio de 2012
6: algo y 10min más pm
Separas y pegas palabras.
El fuego que sostienes por
un día
Encuentro de voces enfrente
del habla desnuda
Nota:
Aprende
a observar el fuego.
El
fuego no se enciende si no se ha predeterminado que calentará/ cocinará/hará,
el objetivo puede cambiar en el transcurso pero nunca inexistir.
Observas el fuego en la estufa.
Estás sentada en la barra y sólo el silencio se hace
presente.
La serie de actividades que sostienes deciden dormir por un
día, absolutamente todas. Cualquier distracción que podrías tener también: no
hay internet, no hay teléfono, tu celular no tiene pila y no tendrá hasta en
una semana, no hay libros, están prestados; y la comida que no tardarás más de
diez minutos en comer ya está en el plato.
No hay música.
Observas el fuego en la estufa.
Estás sentada en la barra y sólo tu encuentro se hace
presente.
La serie de voces que tienes deciden hablar al instante,
absolutamente todas. Cualquier
distracción que podría…Nada, también muere: hay duda, hay reclamos, hay
aprehensiones. Tu oportunidad tiene lugar y no la harás esperar, ya está
enfrente del plato.
No hay mentira.
Observas el fuego en la estufa, te sientas y hablas desnuda.
13 de junio de 2012
6:algo pm
